Circuito Histórico

Recorre libremente los sitios de interés históricos de San Antonio de Areco

1- Puente Viejo

En 1855 el juez de paz José Vicente Martínez, en representación de varios vecinos, solicita al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Valentín Alsina, la autorización para la construcción de un puente en el río Areco, con el objeto de agilizar el cruce del río. Aprobado el pedido se constituye una sociedad anónima para llevar adelante la construcción. Los accionistas recuperarían su inversión a través del cobro de los derechos de «pontazgo» (tributo por medio del cual las personas que cruzaban el puente debían pagar una suerte de arancel o peaje). En febrero de 1856 el Departamento de Ingenieros de la provincia de Buenos Aires aprueba los planos del ingeniero Mollar y el presupuesto presentado por la sociedad otorgándole la escritura. El 4 de septiembre de 1857 se terminan las obras, las cuales habían tenido un costo total de $141.136. El puente tenía unas cadenas que servían para cerrar el tránsito durante la noche. Durante mucho tiempo se lo conoció como el «Puente de los Martínez» hasta que en 1911 se construye un nuevo puente. A partir de ese año pasó a llamarse «Puente Viejo».

2- Almacén “Los Principios”

San Antonio de Areco Los Principios

En 1918 los hermanos Antonio y Francisco Fernández abren el Almacén “Los Principios” en la esquina de Arellano y Mitre. Es merito de Don Beco Fernández la conservación intacta del almacén, que se mudo a la esquina de Mitre y Moreno en 1922. Este Almacén era un sitio de aglutinamiento de los gauchos que ingresaban al Pago de Areco por el Puente Viejo y se detenian en esa esquina donde estaba la “Tienda El Paisano” de Don Alberto Fernández donde se confeccionaban bombachas y corraleras, en frente la Panadería de Aguado, hoy Panadería el Sol, y a media cuadra sobre Mitre la herrería de Don Ramon Betbeder donde se herraban los caballos. Entre sus clientes figuraba el mítico gaucho Don Segundo Ramirez.

3- Casa de Emma Rojo

En Lavalle, entre Alsina y Belgrano, encontramos esta casa de estilo colonial que fue construida en la década del 40’. La misma perteneció a doña Emma Rojo, antigua educadora de Areco, maestra y directora de la Escuela N° 3, como así también una ferviente apasionada de las danzas folklóricas. Los herrajes y puertas de la casa fueron forjados por artesanos del lugar, y sus rejas provienen de la antigua Fonda de Egan, lugar de hospedaje de la gente de campo en el paso de la carretas. La puerta del mirador perteneció a la primera capilla levantada en 1728 y demolida en 1782. Esta casa fue convertida en un hospedaje denominado “Los dioses de las rejas”.

4-  Casa de los Martínez

Ubicada en Lavalle y Alsina, a dos cuadras del río Areco. Es una casa con dos pisos y balcones. Aquí funcionó el primer oratorio del pueblo. El historiador José C. Burgueño fijó en ese lugar la casa de la Estancia de don José Ruiz de Arellano, el donante de la capilla y de las tierras en donde se estableció el pueblo de San Antonio de Areco. Es en este casco y en una de sus habitaciones donde funcionó el primer oratorio del pueblo, alrededor de 1720. Su aspecto, siempre cuidado por sus sucesivos dueños, refleja el pasado colonial o pos colonial. De su arquitectura colonial sobresale su piso en alto balconeado con rejas de la época de su construcción. La azotea se utilizaba muy poco, debido al elevado costo y a las dificultades de transporte de la madera desde Entre Ríos, Corrientes o Paraguay. Se conoce como la Casa de los Martínez porque perteneció durante muchos años a esta familia de raíz histórica en Areco. Miembros de esta familia fueron destacados en la milicia, la función pública, el sacerdocio, las actividades comerciales y agropecuarias.

5- Casa Municipal

Este edificio, levantado sobre la calle Lavalle, frente a la Plaza Ruiz de Arellano, fue construido en 1885, fecha que aparecía grabada junto a una flor de lis en la antigua puerta de entrada. Perteneció a la familia Laplacette hasta 1966, cuando la adquirió la Municipalidad de San Antonio de Areco. En el año 1967 el edificio fue restaurado y adaptado para ocuparlo como sede de la administración municipal del partido. Presenta dos pórticos: uno de dos hojas que da acceso a las oficinas de la intendencia; y el otro, primitivamente, entrada a las cocheras, de cuatro hojas, se abre al Salón Municipal “Manuel José de Guerrico” y sus anexos.

6- Plaza Ruiz de Arellano

Frente al edificio municipal. Alrededor de 1750, Ruiz de Arellano, fundador del pueblo sin descendientes directos ni herederos de sus bienes, decidió ceder parte de sus tierras (siete hectáreas aproximadamente) para que con su venta pudiera sustentarse económicamente el santuario de San Antonio y, a su vez, propiciar el desarrollo del poblado. Sobre esas siete hectáreas se realizó el trazado urbano, disponiéndose la formación de manzanas en forma de damero, separadas por calles. Una de esas manzanas fue reservada para la plaza pública. Se cree que en ese solar estaban ubicados los corrales para encerrar hacienda de los campos de la estancia de Ruiz de Arellano. Con el tiempo, esta plaza tomó el carácter de tal, formándose las calles interiores y los canteros florales. Se le dio el nombre de “Plaza Constitución”, posiblemente en homenaje a la Constitución Nacional dictada en el año 1853. En 1886, por decreto municipal, tomó el nombre de “Plaza Ruiz de Arellano”, que conserva hasta la actualidad. Luis Godard (entendido en arboricultura y a cargo de las plazas municipales) diseñó su interior y, en 1911, el constructor De Ninnis dirigió la obra de cercado de la plaza con el cordón de material y los copones maceteros en los accesos. Hasta 1922 estuvo instalado en el centro de la plaza un molino que proveía agua para el riego de plantaciones y molinos. Luego fue trasladado a los fondos de la comisaría de policía, donde siguió funcionando para uso de esa dependencia y de casas vecinas. El molino fue sustituido por la actual rotonda rodeada de piletones. En 1924 se emplazó allí el monumento al patricio de mayo de 1810 Juan Hipólito Vieytes, obra del escultor Claudio Sempere y fundida en el Arsenal Naval de Buenos Aires. Ya en la época actual se levantó el mástil dentro de la plaza, frente al templo parroquial, donde es izada la bandera de ceremonia en las fechas patrias. Luego fue instalada una placa donde están inscriptos los nombres de los primeros vecinos de la ciudad.

7- Edificio de la sucursal del Banco de la Provincia de Buenos Aires

El Banco de la Provincia de Buenos Aires ha sido propulsor del crecimiento económico de nuestra provincia. Esta sucursal, creada el 29 de agosto de 1884, ya es centenaria. Desde el año 1914 ocupa la esquina de Mitre y Alsina, cuyo edificio restaurado luce su estilo neorenacentista de notable monumentabilidad y riqueza ornamental.

8- Iglesia Parroquial

La historia del Pago de Areco, primero; y de San Antonio de Areco después, está ligada también a la iglesia, primero capilla y posteriormente parroquia. Según mencionan las fuentes históricas, entre los años 1710 y 1714 hubo varias invasiones de indígenas, que hacían estragos sobre las poblaciones de los partidos de San Antonio de Areco y Arrecifes. Como consecuencia de ello, los pobladores de Areco hicieron la promesa a San Antonio de Padua de construir una capilla en su honor si se veían libres de los malones que los azotaban. Como eso aconteció durante varios años, Don José Ruiz de Arellano fundó el primer oratorio en el casco de su estancia. Este oratorio funcionaba en una de las habitaciones donde los feligreses veneraban la imagen de San Antonio de Padua. En otra de las habitaciones vivía el capellán Don Roque Ximenes. Tanto él como el oratorio eran sustentados económicamente por el dueño de la estancia. La fundación de dicho oratorio fue la piedra fundamental de la creación de nuestro pueblo. Pasaron los años y entre 1720 y 1728 se construyó la primera capilla. Las fuentes indican que Don José Ruiz de Arellano y su esposa, Doña Rosa de Giles y Monsalve[1], mandaron a erigirla en honor a San Antonio de Padua. Ésta estaba emplazada en el mismo lugar que la actual, con igual frente, pero ubicada más a la derecha mirándola desde la plaza. Sus paredes estaban construidas con adobe crudo, su techo era de tejas, con tres puertas de dos batientes y una ventana. La torre fue construida hacia 1759. Hasta el año 1730 la única parroquia hasta la provincia de Santa Fe era la de Buenos Aires y debido a que era imposible atender a la gran cantidad de feligreses que había en el campo, la autoridad dictó el Acuerdo del 23 de octubre de 1730, que creó los seis primeros curatos de campaña, entre los que se encontraba el Pago de Areco. En consecuencia, la capilla pasó a ser parroquia. Además, esa fecha es tomada como el día de la fundación del pueblo, ya que este edificio constituye el reconocimiento de un núcleo estable de pobladores de San Antonio de Areco. En 1782 se edificó la segunda iglesia, que se levantó inmediatamente a la derecha de la actual (ese era el lugar antiguo que mencionan los documentos históricos). En esta iglesia se ofició misa hasta el año 1779, fecha en que mandó a demoler por orden del Obispo de Buenos Aires Fray Sebastián Malbrán Pinto como consta en el libro 3 de Bautismo de nuestra iglesia, que dice: “Atendido la poca descendencia de esta iglesia, el ser pequeña respecto de muchos feligreses que tienen y sobre todo el estar próxima a la ruina, se echase tierra cuanto antes y se hiciera de nuevo”. Por diversas circunstancias la construcción se inició tres años más tarde (1782), estuvo un año parada y el nuevo edificio fue habilitado en 1792. Los festejos de inauguración duraron tres días. El nuevo templo tenía el doble de tamaño del anterior, con techo de ripia a dos aguas y cabriada de madera del Paraguay. El piso era de gruesas baldosas fabricadas en el pueblo y su frente no tenía campanario. Funcionó hasta 1868, año en que fue demolida por la misma causa que la anterior, dejándose la sacristía para oficiar misa mientras se construía la tercera y actual iglesia (1870). El tercer templo se inauguró el 9 de julio de 1870. Su diseño y construcción estuvo a cargo del ingeniero Enrique Hunt, cuando era cura párroco el Presbítero José Matías Cambra. La iglesia fue bendecida por Monseñor Dr. Federico Aneiros, Obispo de la Arquidiócesis de Buenos Aires, además Don Manuel J. de Guerrico actuó como padrino, en representación del gobernador de la provincia. La edificación original tuvo varias modificaciones, siendo la más importante la efectuada en 1940, durante el curato del Presbítero Juan C. Duque. La familia Laplacette fue una de las principales donantes de los recursos para la remodelación. Entre las modificaciones realizadas, se decidió ensanchar el edificio en sentido longitudinal, para darle una proporción más adecuada, y se resolvió cambiar el techo. El recinto de toda la iglesia tenía pisos de ladrillos cocidos al igual que el atrio frente a la calle, los cuales fueron bajados de nivel, y construido el pavimento con mosaicos fabricados por el exprofeso de mosaico granítico, y de esa etapa de mejoramiento edilicio, se procedió al revoque de todo el exterior con revoque a la piedra, y en el interior un revoque alisado de cal y tierra siena lo que permitiría su decoración con pintura adecuada. Dentro de un plan realizado por los párrocos (Eduardo Ricciardi 1907 a 1909; Elías F. Gaffier 1909 a 1923 y Juan Celedonio Duque 1924 a 1944), también se procedió al cambio de techo de las tejas francesas por otro de menor peso y menos expuesto a roturas. La piedra fundamental de la actual iglesia fue colocada el 7 de febrero de 1869 y quedó sepultada debajo de la puerta central de entrada. Dentro de ella se colocó una caja de plomo que contiene el acta original escrita en pergamino, periódicos del día, medallas y monedas de la época.

[1] Don José Ruiz de Arellano se había casado con Doña Rosa de Giles y Monsalvo en el año 1699, y en segundas nupcias con la sobrina de ésta, Doña María Teodora de Suero y Giles, en 1737.

9- Honorable Concejo Deliberante

En este edificio, ubicado en calle Segundo Sombra y Arellano, funcionó hasta 1967 la administración municipal. Anteriormente estas tierras sirvieron de cementerio, siendo el “Campo Santo”, llamado así por la antigua costumbre de sepultar a los muertos en los terrenos vecinos a un templo. Teniendo en cuenta que durante el gobierno de Bernardino Rivadavia se crearon los cementerios centrales y públicos, es por ello que para el año 1835 se inauguró el cementerio actual, dejando el anterior de recibir sepulturas. En octubre de 1854, al dictarse la Ley de Municipalidades, la comuna de San Antonio de Areco carecía de edificio propio, de manera que no se instaló hasta 1856. Las autoridades solicitaron a la Iglesia los terrenos pertenecientes al antiguo cementerio para levantar allí la sede comunal, pedido al que se accedió. Durante su funcionamiento en el edificio construido fueron muchas las obras emprendidas. Sus salones fueron escenarios de importantes actos, exposiciones y ceremonias oficiales. En 1936 tuvo lugar allí la primera exposición tradicional de artesanía criolla que promovió la fundación del Parque Criollo y Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, concretada en 1938. La administración municipal funcionó allí desde 1865 hasta 1967, año en que se trasladó al edificio actual ubicado en Lavalle, adquirido a la familia Laplacette. El edificio que desocupó la Intendencia fue cedido gratuitamente al Ministerio de Educación y Cultura de la Nación para el funcionamiento de un colegio de enseñanza secundaria. Hasta entonces las clases se dictaban en horario nocturno en el edificio de la Escuela N° 1. El Colegio Nacional “Juan Hipólito Vieytes” surgió por iniciativa de un grupo de vecinos que comprendió la necesidad de dotar a la población de un establecimiento de enseñanza media. Comenzó sus actividades educativas el 1 de abril de 1954, contando con 40 alumnos. Su primera rectora fue Lía M. Ageitos. Por último, en 1988, el entonces intendente municipal Teodoro Domínguez ejecutó las obras necesarias para que el establecimiento secundario tuviera un edificio propio. Dicho lugar es actualmente la sede del Honorable Concejo Deliberante. Flanqueando la puerta principal se encuentran colocadas dos placas de mármol: una donada por el Museo Colonial de Luján, la cual graba la síntesis histórica del Partido de San Antonio de Areco, y la otra hace referencia en una leyenda a los años en que allí funcionó la intendencia municipal.

10- Solar donde nació Juan Hipólito Vieytes

Juan Hipólito Vieytes, dueño de la después famosa jabonería instalada en la ciudad de Buenos Aires donde se gestó el movimiento de los revolucionarios de mayo, nació en San Antonio de Areco el 13 de agosto de 1762. Su lugar natal fue una modesta casa levantada en la Calle Real (actualmente llamada Ruiz de Arellano), frente a la plaza que también recuerda al fundador del pueblo. La biografía de Vieytes menciona que éste vivió en San Antonio de Areco hasta los 11 años de edad. En el solar donde se levantara la casa natal en 1757 y que fuera demolida en 1900, una estela señala donde vio la luz hace más de doscientos años uno de los fundadores de la nueva nación.

11- Biblioteca Popular Belgrano

Nació por iniciativa privada de un núcleo de maestros que, invitados por la Srita. Adela N. Bertola y Elvira de la Sota, se reunieron en la Escuela N° 1, el 16 de abril de 1906. La biblioteca fue abierta al público el 4 de noviembre de dicho año, contando con la colaboración de los vecinos de la localidad, quienes permitieron que la institución dispusiera –a dos meses de su fundación– de 754 volúmenes obsequiados, 421 comprados con dinero donado, además de revistas y periódicos. Primeramente se estableció en la calle Alsina, entre General Paz y San Martín, pero debido al movimiento de lectores y al aumento de volúmenes, fue necesario alquilar un local en la calle Arellano N° 105/7, donde se utilizaron dos amplias salas desde el año 1923. Tratando de dar mayor comodidad al público se trasladó a su ubicación actual en Arellano 115, edificio que fue adquirido en 1957 y posteriormente reformado. La comisión de la biblioteca estuvo integrada desde su fundación por personal femenino. Aparte de su objetivo específico, de contribuir como auxiliar necesario de los alumnos de nivel primario, secundario y superior, ha contribuido y contribuye prestando sus salones para reuniones, conferencias, dictado de cursos de inglés y francés, concursos de composiciones, dibujos, títeres, conciertos y exposiciones.

12- Casa de Flora Mosetti de Colombo

Se encuentra ubicada frente a la plaza Ruiz de Arellano y vecina a la Biblioteca Popular Belgrano, pertenece a la familia de Flora Mosetti de Colombo desde el año 1921. Con su aspecto poético y un amplio zaguán de madera, fue la casa de la maestra de música doña Foita Mosetti de Colombo. Anteriormente en esta casona funcionó el Club Social. Se destacan sus rejas finamente trabajadas, su frente acertadamente pintado de blanco y amarillo, y un artístico farol colonial colocado al costado de una antigua puerta. Es de destacar el cuidado con que la actual propietaria busca mantener la fisonomía tradicional de esta antigua residencia, ubicada en el Casco Histórico de San Antonio de Areco, antiguamente parte de la Calle Real, un tramo de camino al norte.

13- Fogón de Güiraldes

La casa se levanta en la esquina de Lavalle y Zapiola, y es una edificación relativamente reciente. Se caracteriza por sus ventanas enrejadas y su ochava cerrada. Fue propiedad de don José Antonio Güiraldes, Don Pepe, como lo recuerda el vecindario. Allí vivió

hasta su muerte este vecino de Areco, hermano del escritor e intendente de San Antonio de Areco durante un largo período, en las décadas 30’ y 40’.

14- Casa de doña Dolores Goñi de Güiraldes

Está ubicada en Lavalle y Bolívar. En ella vivió sus últimos años la madre de Ricardo Güiraldes y esposa de don Manuel J. Güiraldes, quien perteneció a una de las ramas familiares de los Ruiz de Arellano, el apellido fundador del pueblo de San Antonio de Areco. Su estilo colonial es casi perfecto y su diseño se debe a la Sra. María Almandos Almonacid de Ezcurra, una de las nietas de la Señora Lola. Ha sido cuidada en su estilo por quienes la adquirieron a la muerte de esta dama, don Raúl L. Alonso y doña Inés Iribarne. Construida en época relativamente reciente, continúa un tipo de edificación conjugado con el estilo de vida tradicional que debiera conservarse para acentuar nuestra identidad.

15- Quinta de Güerrico

Ubicada en Lavalle y Bolívar. El edificio fue hecho construir por don Manuel José de Guerrico (1800-1876), quien en 1823 adquiere extensas tierras en el Pago de Areco, las cuales habían pertenecido a la familia fundadora, los Ruiz de Arellano. Esta casa quinta fue edificada para atender los asuntos vecinales por don Manuel de Guerrico, cuarto Juez de Paz del Partido. La misma está levantada al más puro estilo arquitectónico de ese tiempo. Sus anchos muros de adobe y ladrillo, sus pórticos y abertura de doble hoja con trabajadas rejas y sus altos balconeados dan a esta construcción el sello característico de su origen. En su interior, un patio con amplias galerías luce en su centro un aljibe. Además de su historia antigua hay que reconocerle otra más reciente ya que en ella, entonces de don Victorino Althaparro, se encendieron los fogones de la primera fiesta de la tradición, donde tuvieron lugar los acordes del arpa de Juan Andrés Pérez, el violín de Parreño, la guitarra de Andrés Chazarreta. Es así que en esta casona se reunían gauchos y paisanos para festejar el día de la tradición. Una vez concluido el almuerzo tradicional el paisanaje se dirigía al Parque Criollo para las pruebas de destrezas gauchas. También esta quinta fue visitada por importantes personalidades de la vida argentina, entre otras, el célebre y recordado poeta Jorge Luis Borges. Asimismo, fue escenario de la filmación de la película “Don Segundo Sombra” (1969), dirigida por Manuel Antín con la actuación de Adolfo Güiraldes, sobrino del autor de la novela, en el papel protagónico.

16- Almacén de la esquina de Don Segundo Sombra y Zapiola. Boliche de Bessonart

En la esquina de las calles Don Segundo Sombra y Zapiola levanta sus paredes descascaradas una casa de altos, con muchos años de construida. En el almacén de comestibles y bebidas, rubro que todavía le da carácter, solían encontrarse los paisanos y la gente de campo que venía al pueblo a proveerse y hacer diligencias a la casa cerealista, la tienda, el médico o el banco. También Don Segundo Sombra, el gaucho de la novela de Güiraldes, ya anciano, venía al pueblo con su volanta cuya primera etapa era el viejo almacén. Fue propiedad de don Castro Covián, posteriormente de Serrat y actualmente los hermanos Bessonart.

17- Instituto Santa María de la Asunción

En el año 1856 llegaron religiosas pertenecientes a la Congregación de las Hermanas de la Misericordia a Buenos Aires. Esta orden religiosa, fundada en Irlanda en 1831 y dedicada especialmente a la educación de la niñez, cuidado de enfermos y asistencia a los pobres y necesitados, se establece en San Antonio de Areco en 1901. Ese año, precisamente el 16 de marzo, se inauguró el Colegio Santa María de la Asunción, ubicado en la calle Segundo Sombra, entre Arellano y Zapiola, dedicado a la enseñanza primaria. Posteriormente se abriría el Colegio Clonmacnoise (1902). La creación de estas instituciones está directamente vinculada al gran número de inmigrantes irlandeses viviendo en el país.

18- Casa del Cura Inglés

Ubicada en Zapiola y General Paz, y bautizada así por la expresión popular, ya que el cura no era inglés, sino irlandés. No obstante, era costumbre llamar inglesesa todos los que hablaban el idioma, provenientes y descendientes de Gran Bretaña. Esta casa fue la antigua capellanía irlandesa que nucleó esa amplia colonia. Da muestra de su antigüedad la azotea con rejas y el cuarto mirador. No tiene ochava, señal de que fue construida antes de la aparición de la ley que obligaba a esa forma de construcción.

19- La antigua imprenta de Colombo

Sobre la calle Ruiz de Arellano estuvo durante muchos años instalada la imprenta que fundó don Francisco A. Colombo. Don Francisco nació en la ciudad de Buenos Aires en 1878, terminó sus estudios secundarios y comenzó la carrera de arquitectura. La vida le jugó otro destino, se hizo aprendiz de tipógrafo en los talleres de “La Prensa” de Buenos Aires. Se trasladó a San Antonio de Areco y aquí fundó una modesta imprenta que estaba al servicio de la clientela pueblerina. En 1922 visita su taller Ricardo Güiraldes acompañado por su esposa Adelina Del Carril. De tal encuentro resulta el encargo de la impresión de su novela “Rosaura” y tiempo después, “Xamaica”. Cuando Ricardo termina “Don Segundo Sombra”, en el año 1926, no duda en encargarle a don Francisco la impresión de la primera edición. Años después, la imprenta fue trasladada a la ciudad de Buenos Aires, instalándose en un local de la calle Hortiguera. Se convirtió en un lugar frecuentado por artistas y de sus prensas salieron verdaderas joyas de las artes gráficas. En el frente de la casa luce una placa que dice: “En este lugar vio la luz Don Segundo Sombra”.

20- Casa de doña Catalina Martinelli de Rojo

Está ubicada en Zapiola, entre Alem y San Martín. Fue adquirida por su actual propietaria en 1957. Perteneció a las familias Costa Latorre y Rocha. Es una muestra arquitectónica, que fue habitada por Juan José de Figueroa, propietario de la posta de Figueroa. Como destacable curiosidad y muestra acabada de su antiguo origen, se advierte en el techo de una de las habitaciones una machimbre de caña que soporta el enduído de yeso. Es una muestra arquitectónica, que fue habitada por Juan José de Figueroa, propietario de la posta de Figueroa.

21- Casa de Gasanegga

En la calle Alvear, frente a la plaza Gómez, con estilo italiano. Los documentos de la época relatan que entre 1880 y 1890, con la cuantiosa inmigración del momento, llegaron de Europa numerosos constructores de origen toscano que se distribuyeron en el interior del país, quienes dejaron la impronta social, cultural y económica de las poblaciones que los acogieron. Estos artesanos de la construcción hicieron que apareciera la arquitectura poscolonial, la neorrenacentista. En San Antonio de Areco pueden observarse innumerables fachadas construidas en ese estilo. La casa de Gasanegga es muestra auténtica de dicha tendencia. Su primer dueño, José Gasanegga, llegó a este pueblo a los 17 años, quien –dedicado a la construcción– erigió su vivienda y realizó otras obras en San Antonio de Areco. Allí transcurrió su vida junto a su esposa y a sus 14 hijos. Hasta no hace tantos años vivieron en ese lugar sus hijas, algunas maestras y otras aficionadas de la música, quienes deleitaban a los vecinos con la ejecución de distintas melodías en el piano.

22- Casa de Levantini Casco

Ubicada en Arellano y Azcuénaga. Es un lugar significativo porque perteneció a la familia Casco, una de las más antiguas de San Antonio de Areco. Reflejo arquitectónico del siglo XIX, es una casona típica de los estancieros que tenían una vivienda en el pueblo, utilizada para hospedarse por tiempo temporario en caso de negocios, enfermedades, educación de los hijos y/o celebrar reuniones sociales. Los Casco dejaron también un recuerdo en el pueblo, en la plaza Ruiz de Arellano está emplazado un antiguo cañón que don César Levantini Casco donara en memoria de la familia. El mismo proviene de la estancia de Casco. En aquella época algunas estancias se prevenían de los malones indígenas, con medios tales como fosas y artillería liviana que actuaba con poder disuasorio.

23- Parroquia San Patricio

La inmigración irlandesa iniciada durante la administración española antes de la emancipación adquiere mayor importancia desde 1830 en adelante, cuando los inmigrantes se dirigen hacia el interior de la provincia de Buenos Aires, asentándose (muchos de ellos) en el pago de Areco y Arrecifes. Tanta importancia adquiere la presencia de estos inmigrantes que ya no basta el envío periódico de uno de los capellanes irlandeses desde Buenos Aires, sino que se establece una capellanía residencial en 1867. En 1902, doña Margarita Mooney de Morgan hace construir de su peculio esta iglesia (ubicada en Avenida Vieytes, entre Arellano y Alsina), en honor al patrono de los irlandeses, y el Colegio Clonmacnoise, destinado a varones, el cual cesó sus actividades en 1926[1]. Los capellanes irlandeses que residían en la casa del cura inglés de Zapiola y General Paz se trasladaron a esta capilla. La misma fue administrada por los sacerdotes del clero secular irlandés, clérigos venidos de Irlanda. En 1932, con la muerte del capellán Rvdo. P. Ricardo Gearty, quien ejerciera la funciones por 30 años y cuyos restos descansan en el templo de San Patricio, la administración pasa a la Comunidad Palotina. Los padres palotinos fueron los que comenzaron con el culto dominical y es partir de 1950 que dejan de residir en la antigua capellanía irlandesa para hacerlo en el Colegio Clonmacnoise, ubicado al lado de la iglesia y administrado también por esa congregación. En 1967 pasa de capilla a iglesia parroquial, siendo su primer párroco Alfredo Kelly, sacerdote que ejerció su misión hasta 1973, año en que fue trasladado a la ciudad de Buenos Aires, recordado por su acción pastoral en Areco y también porque fue uno de los cinco religiosos asesinados durante dictadura militar instalada en 1976 en el acto criminal que pasó a la historia con la denominación de “la masacre de los curas palotinos”. En esta trágica jornada también cayó como víctima un joven seminarista de San Antonio de Areco, Emilio Barletti.

[1] El nombre de este último establecimiento, recuerda a uno de los más famosos monasterios de la edad de oro en Irlanda, la abadía de Clonmacnoise fundada por San Ciriano en el siglo VI.

24- Sociedad Italiana de Socorros Mutuos

En el año 1881 los inmigrantes italianos en San Antonio de Areco fundan la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y la Sociedad Colonia Italiana de Socorros Mutuos XX de septiembre. Ambas tenían fines sociales y desarrollaban acciones con el fin de congregar a la inmigración italiana en Areco. En 1900, estas sociedades se fusionan bajo el nombre de Sociedad Italiana de Socorros Mutuos Humberto I, en homenaje al rey de Italia fallecido ese año. Esta entidad fue creciendo y ampliando sus objetivos sociales y culturales. Con ese fin se construye el edificio Cine Teatro Vieytes (sobre Valentín Alsina, entre Guido y General Alvear), que cuenta con una amplia platea y palcos de estilo “italianizante”. Actualmente es la única sala cinematográfica del pueblo y se utiliza para espectáculos y reuniones sociales.

25- Casa de Burgeño

Está ubicada en la calle Belgrano, entre Alem y Alvear. Fue construida entre 1806 y 1808, según transmisión oral. El primitivo propietario del terreno fue José Villasuso, quien adquirió el mismo a la Iglesia el 20 de septiembre de 1799. Luego Cayetano Antonio Figueroa lo compró el 2 de agosto de 1826. Posteriormente perteneció a la familia de don Celedonio Fernández, a la que pertenecía la abuela paterna del siguiente propietario, don José Luis Burgueño, doña Felipa Fernández y Montoya de Burgueño. No hay datos sobre quién edificó: se cree que probablemente la hizo construir la familia Montoya. Ha sido edificada con ladrillos de media cal asentados en barro y con techo que en primeramente fue de paja y posteriormente reemplazado con tejas francesas. Allí transcurrió parte de la vida del historiador José C. Burgueño, autor del libro “Contribución al estudio de la fundación y desarrollo del pueblo de San Antonio de Areco”, publicado en 1936.

26- Prado Español

De acuerdo con su denominación estatutaria, inscripta en la placa aplicada en el pilar de su portón de entrada (sobre la calle Moreno, entre Guido y Azcuénaga), es la plaza España, fundada el 28 de agosto de 1881. Dicha manzana ubicada en el centro urbano de San Antonio de Areco se conoce como “Prado Español” y es un testimonio de la presencia de colectividades europeas en el interior de la provincia. En 1906, tras la donación del terreno por parte de Tiburcio Casco, se levantó el actual edificio.

27- Estación del Ferrocarril

En el año 1854 se firmó el contrato para la instalación de la primera línea férrea de la Argentina. A San Antonio de Areco llega el ferrocarril en 1878. Con la presencia de autoridades municipales, representantes de la empresa y vecinos se inauguraron los trabajos de la edificación de la estación sobre los terrenos que fueron propiedad de doña Eulacia Martínez de Nillia, ubicados en la Avenida Güiraldes y Quetgles. La estación formaba parte del ramal que unía Luján con Pergamino. Al levantarse el servicio de trenes a San Antonio de Areco, la estación quedó abandonada. Años más tarde, la espléndida edificación fue restaurada y actualmente se dictan actividades ligadas a la educación y la cultura.

28- Ombú Histórico

Se levanta en las calles Bolívar y Fitte. San Martín y sus tropas descansaron en este lugar antes de cruzar el río Areco para llegar a San Lorenzo. Es un ejemplar de lo que fue un monte de ombúes y nogales. En marzo de 1812 San Martín llega a Buenos Aires procedente de Londres con la idea de agregarse a la independencia de América. Es mismo año el Triunvirato le confía la formación de un cuerpo de Caballería. El recién llegado cumple con el mandato recibido e integra un regimiento con sus escuadrones montados. En las páginas del Boletín del Instituto Sanmartiniano se consigna el itinerario que realizaría San Martín con su regimiento para llegar a San Lorenzo, debiendo cruzar el Río Areco.