Areco es Historia

Conocé los acontecimientos históricos que le dan sentido a la identidad del pueblo y que te acercarán a la verdadera esencia arequera.

Historia de Areco

La historia de Areco comienza en 1728,cuando la zona estaba siendo asediada por los ataques indígenas. Sus “malones” –como eran llamados en ese entonces– eran ataques en los que tomaban prisioneras a las mujeres de los españoles y quemaban sus casas. En esa fecha, el español don José Ruiz de Arellano, consternado por los destrozos que hacían los indígenas en la zona, construyó una capilla en honor a San Antonio, rogándole por el cese del combate.
La capilla se ubicó en el predio que formaba parte de la Estancia del Pago de Areco –propiedad de Ruiz de Arellano y de su esposa, Doña Rosa de Giles y Monsalvo– donde hoy está enclavada la plaza Arellano.
El 23 de octubre de 1730, el Cabildo Eclesiástico dispuso el nombramiento de las primeras 6 parroquias de campaña, entre las que escogió a la del “Pago de Areco”. Esta fecha es considerada como la fundación del pueblo: fue la primera vez que lo religioso se unió con lo civil. Veinte años más tarde, Ruiz de Arellano donó la capilla fundada y un gran número de parcelas a su alrededor para la constitución del pueblo y “la extensión del Santuario”.
La capilla de aquel entonces no estaba ni cerca de ser lo que es la actual parroquia de San Antonio. Varias décadas después de la construcción de la capilla, se creó una segunda iglesia y en 1870, la  tercera que conocemos actualmente.
El Puente Viejo, otro de los íconos del pueblo, era un lugar de reunión y un testigo silencioso de su historia: fue construido en 1857 para unir ambas márgenes del río Areco, un paso obligado del Camino Real al alto Perú. La obra se inició gracias a la inversión de varios paisanos del pueblo, a cambio de obtener una ganancia, convirtiéndose en uno de los primeros puentes del país en los que se cobró derecho de peaje. Muchos vecinos donaron sus recaudaciones a la municipalidad, hasta que en 1858, el municipio se hizo cargo definitivamente de su administración.
A principios del siglo XIX, aún no se habían establecido las instituciones que gobernarían el pueblo. El primer paso se dio en 1822, cuando se designó al primer Juez de Paz del partido. Más tarde, en 1854 se llevó a cabo la primera votación para designar a las autoridades de la comunidad que comenzaron a ejercer sus funciones recién en 1856. Si bien hasta entonces los límites del partido de San Antonio de Areco no habían sido fijados, solo se demoró 10 años más en firmarse el decreto reglamentario donde se determinaría la división de la campaña del Salado.
Así comenzaba la historia de Areco, un pueblo rural donde la herencia criolla, las labores del campo y el folklore fueron marcando su destino como Capital Nacional de la Tradición.

Sitios de Interés Históricos

El Casco Antiguo de Areco guarda un secreto que muy pocos viajeros conocen: algunos de sus edificios son en realidad una parte muy importante de la historia y de la identidad de este pueblo: vieron nacer a grandes personajes y políticos arequeros, funcionaron como un lugar de reunión o tertulia hace más de un siglo o fueron de alguna forma lugares claves para el desarrollo local.

Son alrededor de 40 los lugares que fueron declarados de Interés Histórico por el municipio y son protegidos por una serie de ordenanzas que impiden modificar sus fachadas. De ahí, que todavía muchas casonas de Areco conserven la estética del 1900 y que nos hagan revivir el espíritu de esas épocas.

Participá de alguna de las visitas guiadas que recorren estos sitios de interés para descubrir la fascinante historia detrás de cada uno de ellos. Te recomendamos visitar la Oficina de Turismo de Areco para más información sobre los horarios y el contenido de las visitas guiadas.

Otra opción:  descubrilos ! Baja el recorrido auto-guiado de los lugares significativos declarados por el Concejo Deliberante.

Bares Históricos

Hace más de un siglo, las pulperías funcionaban como almacenes de campaña, tiendas, tabernas y casas de juego. Por prevención, el pulpero servía a los forasteros detrás de una reja, mientras que los parroquianos conocidos tenían acceso al interior, donde se les servía y se les daba lugar para jugar a los naipes y conversar.
En Areco se puede visitar, como parte del Museo Ricardo Güiraldes, La Blanqueada –declarada Monumento Histórico Nacional–, una de las pulperías más célebres y emblemáticas del país. Fue inaugurada en el siglo XIX y en su interior se exhiben objetos, muebles y personajes que recrean el ambiente de esa época.
También te invitamos a descubrir los bares históricos del centro, donde además de tomar un café o una cerveza, podrás sentir la nostalgia del pasado. Su particular decoración –con botellas, utensilios de cocina, carteles y todo tipo de objetos antiguos– es un regalo para los sentidos.